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Testamento vital

Argumento sensible, que enfrenta conciencias y necesidades, pacientes y médicos, enfermos y cuidadores.

Nadie se queda insensible delante de esta decisión.

Para contribuir al debate tomamos como punto de partida para la reflexión un articulo de BiblioMed.

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Un testamento es un documento con indicaciones anticipadas que realiza una persona en situación de lucidez mental para que sea tenido en cuenta cuando, a causa de una enfermedad o de otro evento, ya no le sea posible expresar su voluntad. La novedad que más trascendió en los últimos tiempos escapa al ámbito económico y se centra en lo que la persona que testa define como muerte digna. A veces, los deseos de quien testa van en contra de legislaciones o deseos de familiares cercanos. ¿Qué se hace entonces?.

Lo más concretamente controvertido de este tipo de documentos es lo que concierne e involucra a la asistencia y tratamiento médico a practicarse sobre un paciente que se encuentra bajo una condición física o mental incurable o irreversible y sin expectativas de curación.

En general, las instrucciones de estos testamentos se aplican sobre una condición terminal, bajo un estado permanente de inconsciencia o sobre un daño cerebral irreversible que, más allá de la conciencia, no posibilite que la persona recupere la capacidad para tomar decisiones y expresar sus deseos en el futuro. Es allí donde un testamento vital insta a que el tratamiento a practicarse se limite a las medidas necesarias para mantener confortable, lúcido, aliviando del dolor (incluyendo los que puedan ocurrir como consecuencia de la suspensión o interrupción del tratamiento).

Una tema para el debate

 

Muchas son las opiniones, convicciones, los adeptos y los detractores de los testamentos vitales. La discusión por la validez, la ética y la necesidad de una legislación para la existencia y la aceptación o no de un testamento vital es un tema irresuelto en Argentina.

Desde la sociedad y hasta el plano legislativo la respuesta al tema de "la muerte digna" no ha sido concreta ni definitiva. El tema llegó a ser tratado por el Congreso Nacional, en donde hubo un proyecto de ley al respecto que obtuvo una media sanción. Sin embargo no se continuó avanzando en el tema.

Existen algunas organizaciones, entre ellas la llamada Niketana, presidida por el doctor Hugo Dopaso - médico que ha escrito libros como El Buen Morir- que sostienen la necesidad de respetar los deseos individuales en cuanto a los derechos de las personas en los últimos tramos de sus vidas-. Hay corrientes religiosas que también entienden que el acompañamiento y la dignidad deben ser derechos de todo paciente terminal.

Sin embargo, también existen muchas posiciones que entienden que nadie puede decidir sobre la vida o muerte y menos aún saber, en muchos casos, las posibilidades de una persona cuando enfrenta una enfermedad, por más grave que esta sea.

Al día de hoy, mucha gente de manera individual, o colectivamente ha redactado y firmado sus manifiestos y lo han comunicado a su familias, a sus personas allegadas o a las instituciones que sostienen este derecho. De allí en más, llegado el caso, el testamento no representará un deseo legalmente avalado, por lo que las personas involucradas - profesionales médicos, familiares, autoridades- deberán decidir a conciencia los alcances de su aceptación o no.

Filosóficamente se discuten la trascendencia y los posibles conceptos en el contexto de una distinción entre muerte y fallecimiento, sobre el significado de la vida o la continuación de la misma sin "calidad", o prolongación del proceso de muerte.

El debate planteado es indivisible del concepto de eutanasia, existiendo para éste ámbito quienes diferencian entre eutanasia activa y eutanasia pasiva. Eutanasia activa incumbe a la acción de quitar la vida de manera artificial a un paciente que no moriría por medios naturales.

Eutanasia pasiva corresponde a la muerte por la no-aplicación de tratamientos médicos ante una patología que, de no ser asistida, provocaría la muerte del afectado. Aquellos que sostienen la validez y necesidad de respetar un testamento vital consideran que la eutanasia pasiva no es más que dejar a la naturaleza hacer lo que la medicina no puede remediar.

La apelación al testamento vital es una mera petición de principio, pues lo que se discute es si la eutanasia es admisible o reprobable independientemente de la opinión del interesado, sosteniendo que en cualquier caso se trata de "provocar un suicidio".

La estructura sanitaria

Se ha dicho que la medicina moderna es cada vez más capaz de prolongar la vida, pero está poco preparada para tratar humanamente al enfermo terminal. De ahí la repercusión de recurrir al expediente de la eutanasia, presente críticamente como garantía de una muerte digna ante el peligro del "ensañamiento" terapéutico. Es verdad que algunas veces puede dar la impresión de que los médicos, con sus tratamientos infinitos, pretenden sólo prolongar la agonía.

Quizás, la verdadera alternativa no sea la eutanasia ni el tratamiento terapéutico interminable, que no debe confundirse con asistencia médica continuada. En este campo, la propia estructura sanitaria tiene mucho que hacer. Se pueden mencionar algunas cuestiones.

  • Evitar la masificación, que conlleva inexorablemente, entre otras consecuencias, a un descuido en la atención de los enfermos terminales, que suelen ser los más incómodos y los menos rentables.
  • Potenciar los centros de dolor y las unidades de cuidados paliativos, que pueden evitar muchos sufrimientos inútiles. Como expresó un médico australiano "Desde todos los puntos de vista, es éticamente mejor intentar eliminar el sufrimiento humano que eliminar al ser humano que sufre". Por ello, son cada vez más frecuentes las unidades de dolor en los centros sanitarios.

Según la publicación del Sacerdote Mateo Bautista, de la orden de San Camilo, quién se ha dedicado a la atención de la salud y de los enfermos terminales- la necesidad de garantizar los derechos de los enfermos; el crecimiento de la conciencia de autonomía, que transforma la relación médico - paciente, y la conciencia de que las decisiones más difíciles no se deducen de manera automática de normas legales, están motivando encontrar un marco de principios morales desde el que se pueda tomar decisiones correctas y humanizadoras.

Los puntos de vista son amplios y las convicciones, muchas veces, encontradas. Quizás la mejor manera de llegar a un puerto común sea, justamente, humanizar la ciencia ante el sufrimiento y comprender los alcances de nuestras acciones y de nuestros conocimientos.

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Otros enlaces:

TESTAMENTO VITAL
DERECHO A DECIDIR SOBRE UNA MUERTE DIGNA
SOBRE EL TESTAMENTO VITAL

Testamento Vital

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