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Jovenes talentos en la lucha contra el Parkinson

El pasado 14 de mayo, gracias a la invitación de una joven investigadora española, Carolina Cebrián Parajón, fuimos recibidos en el Columbia University Medical Center, Enzo Simone y un servidor.

Carolina compartió con nosotros los desafíos del trabajo diario en la investigación sobre el Parkinson, las motivaciones que les mueven y como nos encontramos en New York con una joven investigadora española.

UCP: - Carolina, comencemos por como decidiste dedicarte a la investigación... -

CCP: - Siempre me ha gustado la ciencia. Cuando sólo  tenia 11 años, recuerdo que pedí a mis padres por Reyes un regalo que se llamaba Micronova, en el cual venia, entre otras cosas, un pequeño microscopio que para la sorpresa de mis padres funcionaba de verdad! Una vez en el instituto, la biología seguía siendo mi asignatura favorita. Tanto es así, que cuando comencé la universidad no dude en estudiar Bioquímica. Mucha gente me desanimaba, decían que era una carrera sin futuro y que no había muchas salidas profesionales, pero mis padres siempre me dijeron que tenía que estudiar lo que me gustase, y eso hice. -

UCP: - ¿Que te movió a interesarte por las patologías neurodegenerativas y el Parkinson en particular? -

CCP: - El último curso de la carrera yo ya tenia claro que quería dedicarme a la investigación biomédica. Ese mismo año falleció mi abuelo, el cual padecía Parkinson. Como suele suceder en la mayoría de los casos, la causa de su muerte no fue la enfermedad de Parkinson en sí misma, sino complicaciones colaterales, en su caso un fallo respiratorio. Pero el hecho de vivir su deterioro progresivo poco a poco me hizo interesarme mucho por esta enfermedad y empezar a leer acerca de ella. Como era mi último ano de estudios, empecé a buscar directores de tesis con los que llevar a cabo mi doctorado, y puse especial empeño en tratar de dar con alguien que investigara sobre el Parkinson. Tuve la tremenda suerte de encontrar a una chica joven y entusiasta, recién llegada hacer su postdoctorado en Canadá, que ofrecía una plaza bajo su dirección. Me entrevisté con ella y acepte de inmediato, nada más leer el proyecto que me propuso: reconstruir los axones de las neuronas dopaminergicas en el cerebro de roedores. Estas neuronas son las que degeneran en el Parkinson, y nadie sabe por qué. Mi proyecto de tesis duro algo más de cuatro años, los cuales fueron intensos, arduos, cargados de trabajo y de aprendizaje, pero años en los que fui muy feliz. Sentía que estaba aportando mi granito de arena a la ciencia, a la biomedicina, por pequeños que fueran mis pasos, por poco que aportara, siempre estaría ayudando de alguna manera al avance del conocimiento sobre el Parkinson. -

UCP: - Para decirlo de forma sencilla, ¿que hace una chica como tu en una ciudad como New York?

CCP: - Mi tesis finalizó, pero no con ella mis ganas de seguir aprendiendo y profundizando en esta misteriosa enfermedad. Las posibilidades de poder seguir investigando en España, mi país de origen, pasaban casi todas por el requisito indispensable de tener que hacer una estancia postdoctoral en el extranjero, lo cual me llamaba mucho, aunque también me asustaba. Empecé a solicitar becas para poder irme a otro país y continuar mi formación y mi investigación. No fue tarea fácil, la crisis económica comenzaba y los recursos destinados a investigación biomédica, por desgracia, empezaban a escasear. Me costó bastantes meses conseguir una beca, pero finalmente la Fundación Caja Madrid, a la cual le estaré eternamente agradecida, creyó en mí y me concedió una beca de dos años. Durante todos los meses que estuve pidiendo becas, empecé a buscar posibles destinos para realizar mi proyecto postdoctoral. Busqué información de multitud de universidades, centros de investigación y empresas. Finalmente, me primera opción fue la Universidad de Columbia, en Nueva York. En el Departamento de Neurología de la misma trabaja el Dr. David Sulzer, y sus publicaciones me fascinaron de inmediato. Me puse en contacto con él y accedió a acogerme si podía conseguir una beca. Así que en cuanto la obtuve, hice las maletas y me vine a su laboratorio. La decisión no fue fácil: mi familia y mis amigos iban a seguir en España mientras que yo comenzaba una nueva aventura sola a 8000 kilómetros de distancia.-

UCP: - ¿Que tal llevas vivir y trabajar lejos de casa?

CCP: - Los primeros meses fueron duros! No conocía a nadie, el proyecto era muy diferente a lo que yo había hecho en la tesis y por si fuera poco llegué en el mes de enero, los días eran muy cortos y las temperaturas llegaron alcanzar los -20ºC. Pero el esfuerzo valía la pena, cada día aprendía cosas nuevas y tenía a mi alcance los medios, las personas y el conocimiento que siempre había soñado. Poco a poco empecé a hacerme mi hueco aquí, y tuve la enorme suerte de dar con un grupo de compañeros magníficos así como un mentor (el Dr. Sulzer) asombroso, tanto nivel personal como profesional. Llevo aquí algo más de tres años y echando la vista atrás me doy cuenta de que se han pasado en un suspiro.-

UCP: - ¿Cuantas personas trabajan contigo y a que aspectos de la enfermedad os dedicáis? -

CCP: -  En el equipo del Dr. Sulzer actualmente somos aproximadamente 15 personas trabajando en diferentes proyectos, varios de ellos relacionados directamente con la enfermedad de Parkinson. Abarcamos multitud de temas: el análisis molecular del sistema dopaminergico, la neurotransmisión y neurodegeneracion de los ganglios basales, transportadores de vesículas sinápticas, receptores de dopamina, factores neurotróficos, regeneración axónica, autofagia en neuronas o neuroinflamación en la muerte neuronal. Cada uno de los proyectos que aquí llevamos a cabo arroja luz a uno u otro aspecto de esta enfermedad, de la cual se desconocen las causas. Cualquier pequeño dato puede ser esencial a la hora de hallar una nueva terapia, un nuevo tratamiento, una nueva forma de interrumpir la degeneración lenta y progresiva de las neuronas dopaminergicas de la sustancia negra.

UCP: - Desde el colectivo de personas con Parkinson venimos abogando para un mayor intercambio de información entrte pacientes e investigadores. ¿Cual es tu opinión? -

CCP: - El año pasado tuve la enorme suerte de asistir por primera vez a la reunión anual de la Parkinson Action Network, que tiene lugar en Washington DC. Allí conocí a gente maravillosa, en su mayoría pacientes que sufren Parkinson y sus cuidadores, y me di cuenta de que los investigadores necesitamos conocer esa parte de la enfermedad. Normalmente pasamos una gran parte de las horas de nuestro día encerrados en el laboratorio, ensimismados en nuestros proyectos, preocupados por conseguir financiación o por publicar nuestros hallazgos y resultados en una buena revista científica. El primer día que tuve contacto con pacientes de verdad, que entendí lo que era una disquinesia, que pude ver lo que significa no ser capaz de atarte los cordones de tus zapatos y ser perfectamente consciente de ello… sabiendo que no hay cura… se me encogió el corazón. Y entendí que mi trabajo, nuestro trabajo, no puede ser visto o entendido como un medio de conseguir fondos, o lucrarse, o publicar. Nuestro trabajo ha de ser la base del conocimiento, del entendimiento de ésta y otras muchas enfermedades, para que así un día estas personas que la sufren no tengan que preocuparse de que sus hijos tal vez también la vayan a padecer. Mi sueño es poder ver la cura del Parkinson en esta vida, pero para ello pacientes, cuidadores, médicos e investigadores debemos trabajar juntos, mano a mano; hemos de convencer a todos los presidentes, ministros y gobernantes que el futuro no consiste en invertir en guerras y destrucción, sino en investigación, en biomedicina, en conocimiento. De lo contrario dará igual cuántas riquezas planifiquemos poseer, no habrá quien las pueda utilizar.

UCP: - Muchas gracias Carolina, también a todo el equipo por el entusiasmo y la entrega que ponéis en vuestro trabajo, seguiremos en contacto.

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