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Google, ergo sum

Cuántas veces no nos han hecho una pregunta y vamos directamente al ordenador, al móvil o a nuestra tableta para hacer la respectiva consulta por Internet. O quién se acuerda de la típica libretita que cargábamos para almacenar los números de teléfono de nuestros colegas. A veces teníamos suerte, y los memorizábamos. Todo esto ha llegado a su fin. Y está confinado a un dispositivo electrónico en cualquiera de sus presentaciones.

Esta manifestación en la que el hombre casi depende de un aparato para sobrevivir es ya un fenónemo que ha traspasado el campo de lo informático. Los especialistas del comportamiento humano le han llamado el 'efecto Google'. Esta teoría sostiene que el navegador es una memoria externa y colectiva que hace menos necesaria la función de recordar. "El peligro del 'efecto google' es la llamada intoxicación tecnológica. Los estímulos permanentes y simultáneos que presenta la red inducen a que los internautas realicen varias tareas a la vez”.

"Se está perdiendo la concentración y sin ella es imposible leer un texto completo. Se postergan sistemáticamente tareas importantes. Esto plantea una señal de alerta en el encuentro de la inteligencia humana con la artificial. Si no se usa la memoria vivida, aquella que encarna en el cuerpo y en la mente el saber y la experiencia, y si recurrimos siempre a Google, la gente se hace dependiente", han afirmado los expertos.

Los especialistas han citado el ejemplo de que hace 20 años las personas memorizaban muchos más números de teléfonos que ahora. Con las nuevas tecnologías, los aparatos programables han hecho que esa capacidad se pierda. Hay ventajas. No todo es condenable. También el 'efecto Google' habla del 'espíritu de investigar', el cual se basa en que quien sepa usar la red puede indagar a profundidad sobre cualquier tema que le interese.

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