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Conocer moléculas implicadas en las modificación de proteínas permitirá el diseño de nuevas terapias

Así se ha puesto de manifiesto en el Simposio organizado por la Cátedra Santiago Grisolía, donde expertos internacionales debatirán hasta el próximo domingo sobre los últimos avances en enfermedades neurodegenerativas.

Al Simposio asisten especialistas en genética, medicina, farmacología o bioquímica, como Augus Nair, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale (EEUU), Sabine Hilfiker, del Instituto de Parasitología y Biomedicina "López Neira" de Granada, o Jordi Pérez-Tur, del Instituto de Biomédica de Valencia.

Los procesos neurodegenerativos ligados a la edad como las enfermedades e Alzheimer o de Parkinson presentan características comunes como la aparición de formas anormalmente modificadas de determinadas proteínas.

En la célula, una de las modificaciones más frecuentes, y clave en la regulación de múltiples procesos, es la adición de un grupo de fosfato a las proteínas.

Esta simple modificación suele actuar como interruptor que activa o inactiva cascadas de procesos de señalización que sirven para regular procesos como la expresión de determinados genes o aquellos implicados en el mantenimiento de la forma de la célula.

Puesto que las moléculas implicadas en la modificación de las proteínas por fosforilación son conocidas y su actividad es modificable mediante el uso de drogas, las investigaciones se dirigen a conocer cómo funcionan a fin de llegar a diseñar terapias basadas en ellas.

En el metabolismo, la fosforilación es el mecanismo básico de transporte de energía desde los lugares donde se produce hasta los lugares donde se necesita, y es uno de los principales mecanismos de regulación de la actividad de proteínas en general y de las enzimas en particular.

Jordi Pérez-Tur ha asegurado a EFE que en los últimos cinco o diez años se ha realizado un esfuerzo en localizar esas proteínas y en como su "modificación excesiva" hace que la neurona "acabe muriendo y se produzca" la enfermedad neurodegenerativa.

"Conocemos los defectos que causan las modificaciones de las proteínas pero no sabemos bien cómo funcionan esas proteínas de forma normal, sin modificaciones", ha señalado el investigador del Instituto de Biomedicina de Valencia.

Según Jordi Pérez-Tur, los ensayos clínicos que actualmente se realizan en ratones modificados genéticamente están demostrando un "efecto positivo" cuando se consigue regular la actividad de la proteína modificada.

"Se ha llegado incluso a la reversión de la enfermedad", ha señalado el investigador, quien ha precisado que al tratarse de animales que no tienen la enfermedad neurodegenerativa de forma natural sus respuestas "suelen ser mejor que en humanos".

Quizá en el futuro estos ensayos clínicos puedan permitir que se consiga una terapia que, aplicada en humanos en los estadios iniciales de la enfermedad, "pueda parar el proceso degenerativo y, aunque no llegue a curar del todo, si ayude a no deteriorar su estado", ha agregado. EFE

 

 

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