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Nueva diana contra el Parkinson

Científicos del Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra investigan un tratamiento para evitar que el Parkinson destruya neuronas en el cerebro. El trabajo se centra en aprovechar las propiedades de la parkina, una proteína que actúa como un neuroprotector para este tipo de células, y que podría jugar un papel importante contra este mal.

Hay dos tipos de enfermedad de Parkinson, de un lado la que es hereditaria y se ocasiona por mutaciones de los genes, y de otro, aquélla que aparece de forma más esporádica y de la que aún no se conoce la causa. En ambas, la proteína parkina está implicada. Un grupo del Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en Granada, ha descubierto, a partir de las propiedades de dicha proteína, una nueva línea de acción contra este mal.

La científica que dirige la investigación, Sabine Hilfiker, explica: "El Parkinson destruye muchas neuronas del cerebro, la mayoría de ellas son las responsables del movimiento, por eso este mal provoca temblores, parálisis, etcétera.". Las células que consiguen sobrevivir a la enfermedad siempre tienen agregadas diversas proteínas, entre ellas la parkina.

En este sentido, Hilfiker subraya que la parkina actúa como un neuroprotector para estas células. "La proteína se ha probado en animales y ha demostrado que puede prevenir la muerte de las neuronas", añade la experta.

Así, aumentar los niveles de parkina en el cerebro podría ser una buena fórmula para que algunas células del cerebro consigan sobrevivir al Parkinson. Aunque, tal y como sostiene la investigadora, ésta no es una tarea fácil, no se puede simplemente inyectar dosis de esta proteína en el cerebro de un paciente. Lo que sí se puede hacer, sin embargo, es garantizar que esta sustancia esté operativa, cumpla con su papel y proteja a las neuronas.

La científica señala que la parkina necesita permanecer en estado soluble para serle útil a la célula e interactuar con ella, y que hay una serie de enzimas que pueden manipular a la proteína y modificar su solubilidad.

El equipo del López Neyra ha identificado dos enzimas quinasas (que transfieren grupos fosfatos a la proteína) que cuando actúan a la vez sobre la parkina ésta pierde su solubilidad, y por tanto su capacidad para la neuroprotección.

Estrategia

La estrategia farmacológica del grupo de investigadores se centra en desarrollar dos inhibidores, uno para cada enzima quinasa, con el objeto de bloquearlas y evitar así que anulen la actividad protectora de la parkina.

La doctora Sabine Hilfiker detalla que ya han encontrado un compuesto farmacológico contra una de las quinasas. Se trata de la roscovitina, un producto que se ha utilizado contra algunos tipos de cáncer, que actualmente se encuentra en ensayo clínico y que ha demostrado ser bien tolerado por los pacientes.

"La otra quinasa es más complicada y aún la estamos investigando", asegura la doctora, que añade que están colaborando con investigadores franceses para estudiar la posibilidad de desarrollar un compuesto derivado de la roscovitina que sirva para ambas enzimas.

El papel que juega la parkina en el desarrollo de la enfermedad puede ser una de las claves, dado que actúa como defensora de las neuronas. Evitar que éstas se vean perjudicadas es la mejor manera de interrumpir el deterioro degenerativo del mal de Parkinson. Precisamente por eso, esta investigación supone un importante paso para la ciencia en la lucha contra esta enfermedad.

Este trabajo científico, en el que también han colaborado expertos del Hospital Virgen de las Nieves de Granada y del Hospital Universitario de Bellvitge, en Barcelona, ha sido publicado en la revista científica Human Molecular Genetics.

 

Más información:

 

Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra

 

www.ipb.csic.es

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