Editoriales
Ni un solo día mas
Todos los compañeros de viaje en este barco del Parkinson tenemos marcada a fuego en la memoria y en el alma una fecha: el día del diagnostico.
Ese día lo cambió todo.
Hay un antes y un después en nuestras vidas en aquel día.
La persona que entró en la consulta del neurólogo solamente se parece a la que salió por la misma puerta minutos después.
El día antes estábamos preocupados por el jefe gruñón en el trabajo, por esperar el viernes que parece no llegar nunca y un largo etcétera.
El día antes poco sabíamos de esta enfermedad, quizás sabíamos de algún conocido que la padecía, que el Papa Juan Pablo II, Michael J. Fox, Muhammad Ali y poco mas.
¿Recuerdas todavía la tranquilidad que probabas pensado - "Pobrecitos.... que desgracia les ha tocado.... suerte que no me ha tocado a mi..." - al verles en la televisión?
El día después el cielo tenía otro color.
El día después sabíamos hasta la fecha de nacimiento del doctor James Parkinson, la dopamina, los agonistas y sobretodo la levodopa.
La ilusión de sentirse "a salvo" de esta enfermedad rota en pedazos. Mientras nos alegrabamos de nuestra buena salud, la enfermedad avanzaba hace años soltando velas y aplastando las defensas.
Según las estadísticas, cada 9 minutos se diagnostica el Parkinson a una nueva persona en el mundo.
Al terminar el día de hoy la palabra PARKINSON le acabará de cambiar la vida para siempre a 160 personas.
¿Te imaginas que hay 160 personas por allí, ignorando que les espera al cruzar el umbral de la puerta de una consulta médica?
El testimonio que nos ofrecen personas como Michael J. Fox, Muhammad Alí y Brian Grant nos recuerda que la enfermedad de Parkinson no distingue por edad, color de la piel, religión, estado social.
Todos tenemos que luchar para conseguir:
- mas información y educación
- mas recursos para la investigación
- mejor atención para los pacientes y los familiares
Encontrar una cura es posible y es nuestra obligación luchar para conseguirlo, cada cual desde la trinchera en que la vida le ha colocado, algunos podrán mas y otros quizás menos, pero todos pueden (deben) hacer su parte.
Nada cambia si nada haces para cambiarlo.
Lucha para regalar a ti mismo, a tus hijos, nietos o las personas que quieres, un futuro libres de la angustia y el temor que acompañan el diagnostico de la enfermedad de Parkinson.


