En el silencio de la noche.
Alli estaba sentada en la oscuridad de la noche sumergida en sus pensamientos.
Era difícil de ver, era una sombra más, su corazón latia tan lentamente que no se oia ni respirar.
Oculta en sus pensamientos viajaba por su pasado ,venian a su mente sin pensar. Momentos tristes, divertidos y hasta curiosos. Recordaba, solo recordaba..
En el silencio de la noche,se oia crujir el manto de hojas que el otoño se encargaba de dejar en el suelo. Ella estaba tranquila, serena. el ruido provenia de las pisadas de animales que alertados por su olor se acercaba, pero solo la observaban desde lejos, no se acercaban, habia algo en ella que se lo impedia, y era su olor ,dulce, fresco pero cargado de fuerza interior.
Las nubes despajaron el cielo y la luna llena inundo de luz el bosque, y en esos momentos cuando se le ilumino el rostro, abrio los ojos que brillaban tanto o mas que cualquier estrella del cielo.
La princesa de ojos negros como el carbón, estaba radiante. Se levanto despacio, y entre sombras se veia su figura. Podria haber pasado por un joven guerrero, a causa de su pelo corto y su cuerpo musculado de blandir la espada en tantas batallas, pero sus movimientos eran sensuales, femeninos. Pero eran sus ojos,lo que mas atraia. Unos ojos que en realidad no eran negros, pero que la profundidad de su mirada, su expresividad y su viveza hacian que pareciesen negros, negros como el carbón.
Se sacudio las ropas y regreso con los suyos.
La guardia centilena esperaban su vuelta, sabian que habia salido, como todos las noches, era su momento de estar realmente sola.
Todavia a pesar de las horas, las chimeneas estaban encendidas, ya empezaba a refrescar y era difícil calentar esos grandes salones ,ahora vacios donde solo se oian a los troncos de carrasca gritar su dolor ,mientras ardian despacio.
Llego delante de unas grandiosas puertas, y tras ellas estaban todas, sus incondicionales , sus corte, sus damas, las que no fallaban ,con las que al anochecer tenia largas conversaciones.
Hablaban y hablaban todas a la vez, pero se entendian. Habia veces que reian tanto que les dolia el pecho, y otras les dolia el alma, el corazon, porque eran tan grande los sentimientos que habian surgido entre ellos.
Se acerco al grupo y saludo una por una.
Su reina la esperaba sonriente, algo les unia , y no solo por las experiencias vividas juntas. Era una relacion especial, de cariño y confianza. Y aunque tenian mucha diferencia de edad, era su amiga del alma, su protectora, su consuelo, el conocerla era una de las mejores cosas que le habia pasado.
Su mami, miña señora de Galicia que con su mirada dulce y sus palabras cariñosas, la atraia cada noche a sus brazos para mecerla, como no iba a quererla a ella y a su familia.
La dama del norte, dulce, discreta, tal vez demasiada bondadosa, siempre sonriente pero que sus ojos delataban su tristeza.
Mi gran dama, bellisima, encantadora y divertida. Cada vez que coincidian aunque fuera de pasada , algo tenian que contarse, confiaba en ella, era su amiga.
Y como no, el que nunca faltaba a las reuniones, el unico hombre capaz de estar rodeado de tanta dama, el caballero casanova, que cada noche nos contaba entre risas y despistes sus conquistas sus enamoramientos.
Faltaba la dama de las islas, aunque se veian poco las dos se preocupaban de mantenerse informadas y sabian cada paso que daban cada una de ellas. La echaba de menos.Al igual que al joven caballero, que ya no estaba entre ellas.
La princesa de ojos negros como el carbón se sento junto a ellos, y como tantas noches , disfruto de la compañía de sus amigos.
Y en el silencio de la noche, solo roto por las voces de sus almas, olvido su dolor.