Toda nueva experiencia trae consigo el aprendizaje.
Mucho he aprendido en estos días, eso y mucho más dejó en mi caso esta primer edición del Run For Parkinson (Corriendo por el Parkinson) en Argentina.
La lista de agradecimientos es larga pero vale la pena darla a conocer: A la firma Supermercados La Tostadora Moderna que le permitió a nuestra referente de esta edición Silvana Pandolfi sumarse a la tradicional maratón de Puerto San Julián; a Parkinson San Juan con Graciela Orostizaga y su esposo Juan Alaniz de la ciudad de San Juan; a Yayi Escallier, a Isabel Earnshaw, a Ismael Sosa de Posadas (Misiones) de UCP Misiones; a Sara de Seguro y su esposo Oscar de Sierra de los Padres, a los jóvenes del Rotaract Mar del Plata, a Graciela González de UCP Mar del Plata; a Elisa Morán de Margutti de Venado Tuerto (Santa Fe), a la Fundación Cenit, a los doctores Fabián Piedimonte y Pablo Graff, a Nutreco de Argentina (en especial a Jorge Nawrat), a Luzdelalba Rodríguez Vázquez y su esposo Pedro de UCP Buenos Aires Sur (y a su peque Ana Laura!), a Ricardo Bevilacqua y su esposa Graciela, a Marcelo Chammah y su esposa Diana, a Valesca Escallier y su esposo; a los habitantes de Río Turbio y 28 de Noviembre (Santa Cruz) y en especial a cada persona solidaria que corrió junto a nosotros en esta lucha contra el Mal de Parkinson.
Nada nos detuvo, ni el clima adverso, ni la falta interés en la difusión de los grandes medios nacionales, ni el escaso tiempo con el que se contó. Pero de todo se aprendió y lo que es más importante es que a través del boca a boca hoy son varios miles los argentinos que cuando alguien mencione la palabra Parkinson sepan de qué se está hablando.
En lo personal esta experiencia de salir del ciber mundo de las redes sociales para ver a los ojos a quienes allí nos reunimos es invaluable. No hay nada que se atesore más que el contacto humano, en especial cuando un desconocido se acerca para saber de qué se trata y uno puede descargar una catarata de información útil, o cuando quien se acerca es un ser humano que lucha día a día contra el Mal de Parkinson por llevarlo en su cuerpo y se le puede contar acerca de cuales son sus derechos, con qué otras herramientas cuenta para llevar adelante esta lucha que a millones de seres los afecta de forma desigual cada día por el resto de sus días… hasta hoy. Y digo bien “hasta hoy” porque vamos por la cura, porque cada paso que una persona desconocida dio para apoyarnos nos acerca a esta cura que más que pedir, exigimos.
Usamos la misma táctica que el Mal de Parkinson que cuando nos ataca no pregunta cual es nuestro sexo, ni edad, ni creencia, ni raza o ideología política. De igual forma no hemos preguntado quien es quien a cada uno que se acercó a sumar en esta causa.
Siempre sostuve (y sostengo aún) que el Parkinson no es nuestro amigo, y hoy agrego que tampoco es nuestro enemigo, sino más bien es un objetivo que se encuentra rodeado por los verdaderos obstáculos a vencer: las empresas multinacionales que hacen de las terapias y tratamientos su gran negocio; los que le niegan a los pacientes su derecho a una mejor calidad de vida; los oportunistas de siempre que ya sea en busca de fama o de réditos personales carecen de toda ética y moral, esos simuladores que no dudan en engañar o estafar a la hora de ir por su propio interés a quienes ya siendo víctimas del Parkinson pretenden además transformarlos en sus propias víctimas; a los tibios que se desentienden de todo esto sin darse cuenta que ellos algún día también serán víctimas de lo cual hoy se desentienden. He allí el enemigo a vencer, y no duden que una vez derrotados me atrevo a decir que el mismo Mal de Parkinson nos dará la cura por la que luchamos, haciendo de cada paciente, de cada familiar, de cada médico, de cada científico y de cada persona que en este evento ha dado uno o miles de pasos por nuestra causa un héroe. Gracias a nuestros Héroes, a todos ellos.
Luego de este justo y merecido agradecimiento… SEGUIMOS ADELANTE, SEGUIMOS HACIENDO.
Daniel Héctor Pérez
Unidos Contra el Parkinson Argentina