Enfermedad de Parkinson, no es solo un trastorno del movimiento

Parkinson deterioro cognitivo

Parkinson deterioro cognitivo
Los “cambios cognitivos” — alteraciones de memoria, atención y pensamiento — con frecuencia llegan por sorpresa en la enfermedad de Parkinson. Pese a que los médicos reconocen cada vez más su importancia, muchos se enfocan en los síntomas motores. Por tanto, los problemas pueden no recibir suficiente tratamiento o no tratarse en absoluto.

Los síntomas no motores son una parte muy significativa de la enfermedad de Parkinson. Aunque la enfermedad de Parkinson se asocia a menudo con el temblor, la lentitud o rigidez en nuestros movimientos y la dificultad para caminar, cuando se padece la enfermedad nuestras funciones cognitivas también resultan afectan y esto tiene un impacto directo en el día a día de las personas.

“Cognición” es el término utilizado para referirse a distintas capacidades mentales involucradas en el procesamiento y uso de la información: memoria, atención, pensamiento abstracto, resolver problemas, uso del lenguaje y capacidades visuo-espaciales.

Los términos “alteraciones cognitivas leves” y “alteración cognitiva” suelen utilizarse cuando los cambios son pequeños y afectan aspectos poco generalizados de la memoria y capacidad de pensamiento. Algunas personas pueden notar los cambios como meros fastidios, mientras que otras tienen síntomas que afectan el desempeño de su trabajo y el manejo del hogar.

¿Cuáles son específicamente las dificultades cognitivas que aparecen en la enfermedad de Parkinson?

  • Disfunción ejecutiva: Las funciones ejecutivas son las que nos permiten resolver problemas, así como planificar las cosas que queremos hacer, ejecutar las acciones y darle seguimiento mientras la llevamos a cabo. Los pacientes con párkinson pueden tener dificultad para hacer varias cosas a la vez o para tomar decisiones de manera rápida. Aún más si son varias decisiones a la vez.
  • Alteraciones de la memoria: La dificultad más frecuente es recordar información que ya ha sido aprendida. Para aprender nueva información suelen ser necesarias varias repeticiones.
  • Dificultades de atención: A medida que aumente la complejidad de una tarea será difícil que pueda mantener la concentración de la atención o dividir su atención entre dos tareas.
  • Lentitud en el procesamiento mental: Tal vez una de las consecuencias más notables del impacto de la enfermedad en la cognición. El párkinson afecta la rapidez con que las personas procesan y responden a la información. Esto no solo dificulta la resolución de problemas, sino también actividades cotidianas como conversar.
  • Disfunción del lenguaje: Resulta muy común la dificultad para encontrar la palabra adecuada mientras se conversa. También pueden experimentarse problemas para nombrar objetos o nombrarlos equivocadamente y usar un lenguaje más simple y menos espontáneo que antes.
  • Alteraciones viso-espaciales: Consisten en dificultades para percibir y procesar información visual y del entorno. Puede resultar difícil, por ejemplo, desplazarse por casa o calcular distancias, aumentando el riesgo de caídas.

Las causas de estos cambios cognitivos en la enfermedad de Parkinson no están claras. Sabemos que estos problemas están relacionados con los mismos cambios que resultan en los síntomas motores — muerte prematura de células cerebrales, cambios neuroquímicos y alteraciones del sistema de circuitos entre las distintas regiones cerebrales.

Otras enfermedades: la depresión, la ansiedad, la psicosis, las alteraciones del sueño y del comportamiento, pueden causar y agravar las dificultades cognitivas y, por tanto, deben tratarse.

Deben hacerse pruebas para ver si las dificultades se deben a la enfermedad de Parkinson o a otras causas reversibles. Tras excluir otras causas, un neuropsicólogo llevará a cabo un estudio neuropsicológico para caracterizar la calidad y extensión de los problemas e identificar las áreas preservadas.

La terapia intenta reducir síntomas y mejorar la vida cotidiana mediante el uso de estrategias compensatorias. Los terapeutas ocupacionales pueden ayudar sugiriendo estrategias de adaptación, y ofreciendo programas formales de tratamiento, los logopedas pueden ayudar el lenguaje y el procesamiento de información