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Tres de cada diez pacientes con Parkinson desarrollarán también una demencia

"Hay trastornos que aparecen casi al principio de la dolencia y que ayudarían al diagnóstico precoz", dicen los expertos."

Nekane Lauzirika - Deia.com

bilbao. "El Parkinson es el principal factor de riesgo en población normal, aparte de la edad, para desarrollar una demencia", afirma el doctor Jaime Kulisevsky, jefe clínico del Servicio de Neurología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, mientras añade que "treinta de cada cien pacientes de Parkinson desarrollarán demencias semejantes a la del Alzheimer".

El temblor y la rigidez son síntomas de la enfermedad de Parkinson que alertan de que las neuronas del paciente ya han sufrido una degeneración del 50%. No obstante, hay otros trastornos no motores relacionados con la enfermedad que aparecen casi al principio y que podrían ayudar a realizar un diagnóstico precoz de la dolencia. "El 90% de los pacientes describe en consulta que, antes del temblor, sufría alteraciones del olfato y el 50% asegura que padecía depresión, insomnio y otros trastornos del sueño", explicó Kulisevsky.


Estos datos se pusieron de manifiesto en el seminario sobre la enfermedad del Parkinson, organizado por Lundbeck bajo el título Temblor. La punta del iceberg, donde los expertos en el tratamiento de esta dolencia se refirieron al estudio que indica cómo "en 20 años hasta el 83% de los supervivientes a la patología habrán desarrollado demencias".

No obstante, como en otras dolencias, cuanto antes se desarrolle la enfermedad -en algunos pacientes aparece en la treintena- menor es la probabilidad de desarrollar demencia. "Pero, si se diagnostica a la edad más común, después de cumplir los 70, la probabilidad de que haya desarrollado demencia en cuatro o cinco años es muy alta".

Relación con el alzheimer El especialista apuntó la posible relación entre Parkinson y Alzheimer. "Probablemente la causa primera de ambas enfermedades y de otras demencias tenga una carga genética por información de varios genes diferentes y por algo que hay en el ambiente". Y tanto es así que a los 90 años el 50% de las personas tendrá Parkinson o Alzheimer. "La mayoría de los pacientes con Al-zheimer, al hacerles la necropsia del cerebro, no sólo tienen las lesiones típicas del Alzheimer sino también las asociadas a la demencia por Parkinson y viceversa".

Javier López del Val, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico de Zaragoza, se refirió a los conocidos síntomas motores que se asocian al Parkinson -temblor o rigidez- y que en contra de lo que pudiera parecer "son menos incapacitantes, ya que tienen tratamiento farmacológico para paliarlos. A los conocidos se suman otros de tipo mental como son la depresión, la apatía, la degradación del estado cognitivo e incluso las alucinaciones visuales que aparecen tras años de evolución de la enfermedad y que son un indicador fiable de que el paciente puede evolucionar a la demencia".

La enfermedad, tal y como subrayó López del Val, lleva aparejados además otros síntomas menores como el estreñimiento, los trastornos del sueño, disfunciones sexuales, dificultad para tragar, inexpresividad facial, exceso de sudoración o de saliva, dermatitis, seborrea o alteraciones de la marcha, que afectan de forma importante a la calidad de vida y la autoestima del paciente. "Entre las manifestaciones escondidas, que causan angustia y restan calidad de vida a estosenfermos, se halla la dificultad de articular palabras y la voz casi inaudible que complican la comunicación con otras personas".

Para atajar estos síntomas el principal tratamiento es farmacológico, con levodopa, que repone la dopamina que pierden las neuronas con el desarrollo de la enfermedad y que consigue mejorar y suprimir la sintomatología. "No obstante, la terapia en algunas ocasiones también puede producir problemas al paciente ya que el exceso de dopamina en el cerebro provoca trastornos del control de los impulsos que pueden derivar en una ludopatía u otras adicciones o en la necesidad compulsiva de repetir continuamente una acción sin poder contenerse".

Cirugía Para quienes no responden a las terapias farmacológicas, existe el tratamiento quirúrgico que consiste en implantarles -mediante una intervención aparatosa pero con anestesia local- un microelectrodo soldado al hueso del cráneo conectado a su vez a un generador que realiza una estipulación cerebral profunda.

De las casi 90.000 personas que padecen Parkinson en el Estado, entre el 8 y el 15% podría beneficiarse de esta técnica, explicó el neurólogo Javier López del Val. Aunque se hace cuando el paciente ya no responde a los medicamentos, los especialistas se plantean adelantar su aplicación, ya que retrotrae al paciente a la situación que tenía cinco o diez años atrás. "Esta cirugía que se hace en el Estado desde 1995 es paliativa y no interfiere en la evolución de la enfermedad".

La dificultad del diagnóstico y por consiguiente de su tratamiento precoz radica en que los síntomas que aparecen antes de los temblores y la rigidez asociados claramente al Parkinson son demasiado frecuentes en otras dolencias o asociados a la edad (pérdida de olfato, trastornos del sueño, depresión, apatía ansiedad...) como para poder hacer un claro diagnóstico previo. "El diagnóstico, por ahora, es sólo clínico y depende del buen ojo del especialista que trata al enfermo", se lamentó Gurutz Linazasoro, del Centro de Investigación del Parkinson de la Policlínica de Gipuzkoa.

En su opinión, "estamos en el buen camino" tanto en el desarrollo de biomarcadores de la enfermedad para un diagnóstico temprano como en el del fármacos neuroprotectores que atajen los síntomas. Respecto a la vacuna, no obstante, se mostró bastante escéptico por su dificultad de desarrollo.

Según el doctor Del Val, la prevalencia del Parkinson, que afecta a más de ochenta mil personas en el Estado, se duplicará en 2030, aunque el problema clínico provendrá de los países más superpoblados del planeta como China, India o Indonesia. De hecho, se trata de la enfermedad neurodegenerativa más común que padece una de cada cien personas mayores de sesenta años, ya que su incidencia aumenta con la edad.



"El estrés se carga las neuronas"

Los especialistas no olvidan tampoco lanzar una serie de recomendaciones prácticas a la hora de intentar prevenir esta enfermedad. "Es fundamental realizar ejercicio físico de forma moderada, llevar una dieta mediterránea pobre en calorías, mantenerse cognitivamente activo y estimulado -leyendo mucho, acudiendo al cine, al teatro, escuchando música...- y, sobre todo, evitando el estrés, porque éste se carga las neuronas", su-brayó Gurutz Linazasoro. Este especialista recalcó que los tratamientos del futuro pasan por la nanomedicina "porque lo mejor es atajar la dolencia cuanto antes, en su origen". Los expertos reunidos en el Seminario Lundbeck se refirieron a los trastornos no motores de la enfermedad -depresión, ansiedad, déficit de atención y memoria-. "Trastornos que generan más del doble de discapacidad que los síntomas motores: temblor y rigidez". Pero, sobre todo, reiteran, generan graves problemas de autoestima, como el síndrome de piernas inquietas y, sobre todo, un capítulo que limita su consideración personal donde caben, además, la baja tensión arterial, el estreñimiento y las disfunciones sexuales. >n.l.



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