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Soñar


“TU…. NUNCA DEJES DE SOÑAR…..”

…… ese fue el único recuerdo que le quedaba de un sueño del que el temblor la arrancó. Un sueño del que no quería despertar pero era imposible esquivar sus ataques, primero era un temblor que estremecía la cama de lado a lado luego aparecían la rigidez, la taquicardia y un sinfín de visitas que siempre aparecían sin ser invitadas.
Como cada mañana su única visión de la vida era una ventana diminuta que asomaba a una calle estrecha y oscura, que feliz sería si una mañana de esas en lugar de esa ventana se despertaba en una urna de cristal desde donde ver todos los amaneceres que le brindaba la vida, todas las tormentas que tanto le apasionaban, todos los arco iris que ya ni recordaba del tiempo que hacía que no tenía el placer de ver. Cuantos regalos le ofrecía el nuevo día que se perdía por ese compañero tan molesto, tan riguroso, tan cruel.
28 años de convivencia, 28 tormentosos años de compartir lagrimas e impotencia, cuantos minutos y horas perdidas en el aire por un simple capricho de la vida, cuanta rabia se acumulaba en su alma por todo lo arrebatado, por lo no vivido.
Ya no añoraba su ayer porque ya no recordaba como eran sus días sin el parkinson, a veces se le antojaba que su vida siempre fue así, que ella nunca tuvo esa utopía llamada independencia, que nunca fue libre de hacer y deshacer con sus días lo que quisiera, libre para volar a sus anchas en un angosto cielo que siempre estuvo lleno de aguaceros.
En la oscuridad mas opaca cerró los ojos, hoy iba a romper con la rutina e iba a sorprender a ese mal compañero demostrándole lo que su mente podía hacer , iba a convertir su pequeño habitáculo en una urna desde la que podría contemplar las estrellas y hablar de tu a tu con la luna.
Con la rapidez del que desea fervientemente algo cerró los ojos y no hizo falta mas que dar rienda suelta a su imaginación.
Una sonrisa brotó de su rostro , sin duda era inmensamente afortunada porque ante sus ojos se abría un abanico de colores anaranjados y rojos y el sol surgía por el horizonte majestuoso, sonriéndole y deseándole un feliz día, ya nada podía oscurecer ese día porque ella le había puesto luz propia…. Nunca dejes de soñar porque un alma sin sueños es un alma atormentada

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