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Estrenamos primer debate - Relación Medico Paciente

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7 años 3 meses antes - 7 años 3 meses antes #1 por adminucp
adminucp Publicó: Estrenamos primer debate - Relación Medico Paciente
Estrenaremos esta nueva área con un tema de debate que seguramente nos interesa a todos:
"La relación entre medico y paciente"
En el proximo mensaje daremos cuenta del día y hora del debate ademas de una pequeña introducción del relator del tema.

A partir de esta primera sesión, los temas de los siguientes debates se seleccionaran con el método de la propuesta y votación por parte de los usuarios de UCP.

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Última Edición: 7 años 3 meses antes por adminucp.
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7 años 3 meses antes #2 por Daniel H
Daniel H respondió el tema: LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE EN LAS ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS
LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE
EN LAS ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS
Jacinto Duarte García-Luis

A finales de este siglo, los neurólogos nos encontramos con un reto y un desafío de magnitud creciente para la salud y la vida de la población. Las enfermedades neurológicas pueden suponer un grado importante de discapacidad en dos tipos de poblaciones con gran repercusión socio-laboral y familiar. En el joven, porque les impide lograr un mejor desarrollo personal y alcanzar niveles de calidad de vida familiar, profesional y social como al resto de la juventud, siendo la esclerosis múltiple el ejemplo de enfermedad neurológica en esta población. Y en el anciano porque la gente mayor, en la última etapa de su vida, cuando podrían disfrutar de merecido descanso, cariño de los familiares y goce de la vida tras muchos años de trabajo se ven afectados por un grado de deterioro motor y mental: tanto la enfermedad de Parkinson como la de Alzheimer son los procesos más representativas en esta población.
Para muchos pacientes con una enfermedad neurológica crónica es esencial mantener una buena relación médico-paciente (RMP) para adquirir la capacidad de adaptarse y hacer frente a su discapacidad. Aspectos importantes de la RMP incluye el estilo y la empatía de los neurólogos y del significado que puede tener la enfermedad neurológica para el paciente y para su familia. Es importante que tanto el paciente como el médico entiendan qué es lo que quieren uno del otro.
La verdadera relación entre médico y paciente ha sido una práctica moral constante en la medicina desde los tiempos de Hipócrates, a pesar de los cambios tan importantes que se han producido en los siguientes siglos. En orden a escribir respecto a la RMP en un contexto moderno, es necesario preguntarse varias cuestiones básicas sobre la verdadera naturaleza de esta relación: ¿Qué doctor? ¿Qué paciente? ¿Qué cultura médica? ¿Cuáles son las perspectivas de la RMP? También hay que decir que los sistemas de cuidados asistenciales domiciliarios y en los hospitales de día en España y en otros países desarrollados se ha expandido rápidamente en los últimos años hasta adoptar un papel muy importante para personal sanitario, neurólogos, geriatras y terapeutas ocupacionales, favoreciendo necesariamente la RMP.
Describiremos una amplia revisión respecto al incipiente entendimiento en la RMP en especial su influencia en las enfermedades neurológicas que tienen una mayor repercusión médico-social.

LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE, INVESTIGACIÓN Y EDUCACIÓN

En la medicina clásica, la historia del paciente siempre ha tenido una importancia manifiesta en el proceso de evaluar el significado de la enfermedad. La llave del desarrollo de la historia clínica (el único registro de cómo la enfermedad ha disrupcionado la vida del paciente) es la base científica que tiene el médico para establecer un pensamiento científico en el proceso de realizar un diagnóstico clínico. El papel del médico en la recogida de la información respecto a la enfermedad del paciente siempre ha sido muy activa, e incluso controlando la información suministrada por el paciente. Sin embargo, la experiencia nos ha demostrado que la gran mayoría de los médicos no son buenos oyentes. Tienden a interrumpir a los pocos segundos del comienzo de la entrevista, y toman parte de ella antes de que el paciente haya tenido la oportunidad de completar la idea inicial. Una razón para ello, es la idea que tiene el médico de controlar su "tiempo". La consultas en la policlínica tiene un horario y en el transcurso de ese tiempo deben de ver un número determinado de pacientes, lo que hace que el médico controle necesariamente el tiempo y no permite al paciente expresarse durante el tiempo que el mismo considera oportuno. Esta relación es observada más dramáticamente en los pacientes con una enfermedad neurológica, ya que muchos de ellos tienen dificultad en expresarse o se manifiestan con lentitud o baja tonalidad. Por otro lado, el neurólogo utiliza habitualmente términos médicos difíciles de entender por el resto de la población. Por lo tanto, para establecer una buena RMP el paciente necesita ser comprendido porque presupone que a partir de que el médico entienda sus síntomas, va a ser capaz de establecer un diagnóstico y generar una actitud terapéutica. Y la información que el neurólogo aporte al paciente debe ajustarse a palabras sencillas, fácilmente entendible por el paciente, y estar exentas de términos médicos como: afasia, dismetría, etc.
Delbanco (1) encuentra que la mayoría de los pacientes, independientemente de la clase de problemas que atraen la atención de su médico, tienen las mismas preocupaciones básicas respecto al trato que reciben del médico. Sugiere unas reglas para la primera visita que debe formar parte de la historia clínica tomada por el doctor. Los parámetros que deben tenerse en cuenta son:
1) Respecto a los valores, preferencias y necesidades del paciente. ¿Cuáles son los objetivos de la RMP? ¿Cómo afecta al paciente la RMP a la hora de tomar una decisión?
2) Coordinación e integración del cuidado. ¿Es la atención médica suficiente? ¿Hay otros doctores y cómo se relacionan unos con otros? ¿Quién es el encargado?
3) Comunicación y educación. ¿Tiene el paciente suficiente información respecto a su enfermedad? ¿Está la familia suficientemente educada? ¿Hay un buen entendimiento entre todas las partes?
4) Ayuda emocional. ¿Está el paciente deprimido, preocupado sobre su futuro, dinero, problemas familiares, soledad? ¿Hay necesidad de aconsejar o de tratar el trastorno emocional?
5) Confort físico. ¿Han sido todos los síntomas bien dirigidos? ¿Hay suficiente ayuda para el mejor confort en casa?
El propósito fundamental de la relación médico-paciente es dar el suficiente peso al sujeto (paciente) y minimizar aquellos aspectos de la enfermedad que están actuando negativamente en el paciente.

EL ESTILO Y LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE

El estilo del médico puede ser crucial para la RMP, ya que la mayoría de los pacientes buscan un doctor que no sea sólo competente sino que también tenga un estilo profesional que se ajuste a él, especialmente si ellos están en crisis o tienen una complicada y demandante enfermedad crónica.
Anatole Broyard (2) en su libro Intoxicated by my illness, recalca cómo el estilo personal del médico puede ser importante para que el paciente aprenda a adaptarse a su enfermedad; en su caso, un cáncer de próstata. Después de recuperarse del shock inicial tras conocer su diagnóstico, pensó que no iba a vivir siempre y necesitaba desarrollar una forma de vida capaz de adaptarse a esta enfermedad fatal.
El estilo es también importante para el médico, ya que le ayuda a conectar con el paciente que ha ido a su consulta para ser evaluado y posiblemente tratarle. El sentimiento del doctor hacia el paciente puede tener una influencia en los acontecimientos futuros en sus relaciones. El reconocimiento de que el doctor tiene sentimientos hacia sus pacientes es un fenómeno reciente. Las reacciones freudianas de transferencia y contra transferencia influencia la RMP como cualquier otra interacción entre humanos. Zinn(3) llama la atención sobre la sensación de que la accesibilidad al doctor pueda servir como una vía de transferencia de sensaciones positivas del paciente al doctor. Según se desarrolla la RMP el doctor debe ser el guardián para prevenir el tipo de relación de «amiguismo» profesional. Ya que cada paciente tiene diferentes necesidades, la prioridad del médico es encontrar el balance adecuado entre las consultas necesarias y la planificación de un régimen terapéutico. La habilidad del doctor para responder a las necesidades del paciente puede no ser la adecuada, especialmente si ellas no son excesivas, como aquellas consultas por sobredependencia o por trastornos de personalidad (borderline). Las demandas también pueden ser abrumadoras en las enfermedades crónicas progresivas, o bien, porque el médico no tiene el carácter para adaptarse a los cambios y frustraciones de aquellos casos con resultados terapéuticos nulos. La mayoría de los expertos recomiendan en estos casos que los médicos busquen la opinión de otros colegas, para no sentir la ansiedad que producen estas situaciones o para que no desarrollen una pérdida inapropiada del sentir profesional al percibir fallos en su actitud profesional. 0 bien, porque se están implicando excesivamente en las vidas de las personas que están tratando de ayudar desesperadamente.

LA EMPATÍA EN LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE

La empatía es una emoción que nace en nosotros como una proyección de nuestros sentimientos y creencias(4). La más directa expresión de empatía es «Yo soy tu», o «Yo siento tu dolor» como opuesto a simpatía, o aun piedad, lo cual movería a alguien a decir «Yo quiero ayudarte». Una empatía del doctor debe ser evidente y palpable para el paciente; es un componente esencial en la «curación» y no estar indicado por términos neutros como «tratamiento» o «manejo». Aunque la objetividad puede ser a menudo importante en el trato de las enfermedades crónicas y progresivas, el riesgo de desbarrar por ambos lados es potencialmente mayor que cualquier ganancia derivada del alejamiento. Los pacientes necesitan la empatía de sus médicos en todos los estadios de la enfermedad pero especialmente en las formas progresivas como un repertorio más de la terapia y sobre todo cuando éstas llegan a ser inefectivas y la incapacidad de la enfermedad progresa. Es entonces cuando el doctor como persona llega a ser el instrumento más importante del tratamiento, precisamente porque no hay nada más que ofrecer. De otra manera, si el mensaje transmitido por el doctor al paciente llega a ser «nada puede hacerse», el paciente se siente abandonado. Cuando de hecho la mera presencia del médico es una poderosa medicina, y a menudo curativa. En algún momento del curso de la enfermedad, el paciente quiere saber de sus doctores: «Te preocupas de mi». Es esencial para el doctor saber el miedo que los pacientes pueden sentir de que no son importantes para el médico. Es necesario que el médico conozca todas estas sensaciones, y pueda expresar sus sentimientos a través de su natural empatía, adquirida a lo largo de su experiencia profesional. Al fin y al cabo, esto es el verdadero arte de la medicina.

EL SIGNIFICADO DE LA ENFERMEDAD

Kay Toombs, filósofo y enfermo de esclerosis múltiple, analiza el mundo distante del médico y del paciente en su libro The meaning of illness(5). Concluye que la típica RMP está mal hermanada a causa de que cada uno de ellos se plantea la relación como un enfrentamiento. Aunque ambos tengan idénticos perfiles culturales, sólo uno de ellos está enfermo (paciente) y el otro (médico) puede no entender automáticamente que el paciente va directamente a saber qué significa la enfermedad en su vida, puesto que la enfermedad no se comparte. El paciente experimenta síntomas que disrupcionan su vida y causan ansiedad, frecuentemente porque la naturaleza y causa de la enfermedad son desconocidas. El paciente relata la historia al médico, cuyo entrenamiento, conocimiento, objetividad y experiencia le conducen a diseccionar y clasificar los componentes de la enfermedad en orden a establecer un diagnóstico. El foco del paciente es la subjetividad, mientras que el médico se focaliza en la patología específica de la lesión.
La enfermedad, especialmente si es crónica y progresiva, disrupciona toda la vida del paciente, pero la tendencia del médico es focalizar su atención en sólo la parte que conlleva las quejas del paciente, más que en tratar la enfermedad y la dolencia. El paciente también trae a la enfermedad un particular y único juego de factores biográficos (educación, parentesco, constitución genética, experiencia, miedos, aspiraciones, etc.) que forma sus percepciones de los síntomas de la enfermedad. El hecho es que el doctor también tiene una biografía operante para influir en sus relaciones, siendo raramente reconocida por el paciente y suprimida frecuentemente por el médico para que él pueda permanecer «objetivo». Pero el historial del paciente puede ser una fuerza mayor en determinar la conducta de la enfermedad. Por ejemplo, un hombre viene a la consulta por temblor en el miembro superior derecho. Está funcionando normalmente en su primera visita, pero está severamente deprimido porque recuerda con claridad meridiana la agónica experiencia de su padre con la enfermedad de Parkinson y la muerte de su padre por una neumonía aspirativa mientras él le contemplaba al lado de la cama. La depresión mejoró con una adecuada psicoterapia, pero está todavía espantado por la idea de que su destino será igual que el de su padre.

EL MÉDICO, EL PACIENTE Y LA ENFERMEDAD DE PARKINSON

Los pacientes que viven con la enfermedad de Parkinson (EP) experimentan una gran variedad de emociones negativas en el curso del aprendizaje para hacer frente a su enfermedad. El miedo y la preocupación referente a su inevitable deterioro son expresados insistentemente por los pacientes con EP en sus consultas con el neurólogo. Muchos de los pacientes se encuentran confortados por no ser los únicos que tienen la enfermedad y la mayoría se mantienen a flote por la fe en que nuevos descubrimientos científicos puedan llevarles algún día a curarse de la enfermedad, mientras sigan con vida.
Los pacientes con EP (como con cualquier enfermedad crónica y progresiva) deben adaptarse a la pérdida de su autonomía. El proceso ha sido comparado a los estadios de lamentación tras la muerte de un ser querido (cólera, depresión, aceptación, etc.). Muchas personas con EP describen la pérdida de la autonomía y de un futuro incierto como los sentimientos más persistentes. Luchan para adaptarse a una existencia alterada, tratando de creer que la nueva realidad es simplemente diferente, no peor a la previa, y que la vida, a pesar de la enfermedad, todavía tiene un significado positivo. La calidad de la adaptación a la enfermedad depende en gran manera de la efectividad del tratamiento instaurado por el neurólogo, del impacto del estilo del doctor en el trato con el paciente y de la velocidad de progresión de la enfermedad. Así, de la súplica de los pacientes en los estadios iniciales de la enfermedad: «Doctor, espero estar normal de nuevo», se pasa a «Si pudiera quedarme como estoy ahora y no empeorar ... ». La pérdida del control motor y el aislamiento del mundo según progresa la enfermedad llegan a ser los hechos más problemáticos de la enfermedad, y generan una mayor necesidad de compensación por medio de la ayuda del neurólogo, familia, amigos, asociaciones o de cualquier persona que sea capaz de hacerle sentir un sentido de pertenencia.
Lo fundamental para el paciente parkinsoniano para hacer frente a la EP es encontrar un estilo de adaptación a la enfermedad. Los estilos varían según los pacientes, pero la mayoría de las personas recurren a sus cualidades naturales para hacer frente a la enfermedad. No todos los médicos tienen la capacidad de comunicarse adecuadamente con los pacientes con la palabras y sentimientos adecuados, pero todos los pacientes con enfermedad crónica deben aprender a adaptarse y soportar la enfermedad. Sin embargo, hay pacientes con trastornos de personalidad u otros hándicaps psiquiátricos, particularmente depresión, que pueden reaparecer bajo la presión de la enfermedad y requieren cuidados especiales. El neurólogo debe estar especialmente vigilante para identificar qué paciente pueden tener dicho riesgo. Algunas personas que presentan EP tienen una personalidad premórbida obsesivo-compulsiva, la cual se adapta mejor a las demandas de una enfermedad que requiere frecuentes y compulsivas tomas de pastillas para controlar sus síntomas. Uno de los acuerdos más satisfactorios que un neurólogo puede tener con su paciente es que el paciente se encuentre estimulado para tomar un control de y, dentro de un cuidadoso y definido límite, experimentar con el esquema de la medicación. Esto llega a formar parte de la educación del paciente y del proceso de curación.
Los pacientes con EP tienen su propia historia que contar; es vital para ellos el poder compartirla con su neurólogo, así como para sus doctores el sacársela. Estas historias a fin de cuentas hablan del coraje diario y heroísmo de los pacientes y familias. Todas estas historias confrontan la disminución de los buenos tiempos y el incremento de los malos momentos a lo largo del día según la enfermedad gradualmente domina sus vidas.
Sidney Dorros fue enfermo de Parkinson y autor de Parkinson’s: A patient’s view (8) cuyos aforismos basados en su experiencia con la enfermedad de Parkinson le sirvieron de ayuda a él y a muchos de sus compañeros pacientes para vivir con mejor calidad de vida. Este legado está lleno de anécdotas y de consejos útiles para convivir más armónicamente con la EP. Se pueden resumir en los siguientes diez consejos:

1. Aprenda todo lo que pueda respecto a la enfermedad de Parkinson y su tratamiento.
2. Elija cuidadosamente a su neurólogo, es preferible encontrar un neurólogo que pueda dedicarle tiempo y confidencialidad así como cariño y accesibilidad.
3. Acepte su responsabilidad en el tratamiento y conviértase en partícipe del mismo.
4. Acepte y acomódese a sus limitaciones.
5. Manténgase activo y obtenga el mayor beneficio posible de sus otras actitudes.
6. Cuídese de su salud general.
7. Búsquese metas y propósitos en su vida.
8. Tender la mano y ayudar a otras personas.
9. Estar con buen humor. Diviértase.
10. Cree su propio milagro.

Una vez que el paciente conoce todos los pormenores acerca de la EP, entiende las posibilidades y las limitaciones de los tratamientos actuales y lleva a cabo las adaptaciones necesarias para convivir con la enfermedad. La RMP se estabiliza y permite mantener una relación fluida entre el paciente y el neurólogo.

Daniel H
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7 años 3 meses antes - 7 años 3 meses antes #3 por Miguel Angel
Miguel Angel respondió el tema: Re: LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE EN LAS ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS
Este escrito es el producto de 20 encuestas que he realizado por mi cuenta, en él reflejo las opiniones más llamativas, por lo que supongo levantará diversidad de opiniones, mi deseo es que sirvan para bien.

Pido disculpas anticipadas a las personas afectadas que no se vean en algún momento reflejadas en este trabajo.

Para comprender mejor la relación paciente-médico voy dividir la explicación en varios puntos.

A) Cómo ve un paciente de PK su enfermedad.

La enfermedad de PK es una enfermedad de la que no se conocen sus causas.
Es una enfermedad neuro degenerativa.
Es una enfermedad crónica.
La enfermedad es muy variable y cada persona presenta síntomas diferentes.

El diagnóstico se realiza a través del relato de la sintomatología y el examen neurológico.
Tiene síntomas evidentes como el temblor.
Tiene síntomas valorables como la depresión.
Tiene síntomas que son necesarios informar como los Problemas para dormir

En conclusión: EL Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa de origen desconocido muy variable y cada persona presenta unos síntomas predominantes diferentes.
No hay un termómetro que mida los grados de enfermedad que tiene, por lo que para que otras personas conozcan el alcance de su enfermedad lo tiene que comunicar.

B) Cómo vive el paciente su enfermedad

Desde los primeros síntomas se ve metido en una serie de visitas y pruebas hasta que es diagnosticado.
Y que se le ofrece:
El médico con sus dudas y sus medicinas llenas de contraindicaciones y efectos secundarios.
El curandero que te dice que no tienes PK y que te va a quitar los síntomas mediante un tratamiento sin contraindicaciones ni efectos secundarios.

La conclusión es compartir ambas posibilidades (por intentarlo que no quede).

En la enfermedad de PK hay varios hitos que los vive en solitario el paciente.
Cuando le comunican por primera vez que tiene PK
Cuando por primera vez empieza a tomar medicamentos (conciencia de enfermo crónico)
Cada vez que le aumentan o cambian el medicamento o el tratamiento (lo siente como
un peldaño más en su deterioro personal)

En conclusión el paciente se acostumbra a vivir su soledad, a no comunicar todo, a veces a no saber transmitir sus sensaciones. ni a valorar el poder de decisión que tiene.

C) Como se desarrolla la consulta paciente-médico

En general las visitas se hacen con una periodicidad superior a los 6 meses.
La duración de la entrevista suela durar 15 minutos.
La relación es impersonal
Normalmente es el paciente quien plantea su situación
Por la falta de complicidad mutua el paciente no se siente cómodo y deja de comentarle síntomas nuevos o preguntas de su interés
A veces el paciente se aísla progresivamente al observar que no le entienden bien.
Pruebas de andar, contar. Hablar. Se realizan de forma mecánica.
La medicación se negocia

En consecuencia el paciente normalmente no se siente comprendido, ni cómodo, ni relajado, en la consulta por lo que no hay una transmisión de información buena y total por parte del paciente.

D) Cómo ve el paciente al médico

El médico te comunica que tienes PK y su opinión sobre el /los tratamientos
La medicina y sus representantes no le van a curar
El paciente no cuenta todo al médico,
El paciente en su desconcierto guía al médico para su tratamiento
La medicación se negocia
El paciente no valora suficientemente el poder de decisión que tiene.

En conclusión. El paciente ve al médico como su recurso ante la enfermedad, le desagrada su falta de soluciones, no le perdona ser el mensajero de malas noticias

E) Conclusión General

Lo ideal es comunicar los síntomas que se sienten a lo largo del día, las sensaciones... puesto que para muchas situaciones incómodas de la enfermedad, el médico tienen solución.

Conocer a fondo al paciente puede ayudar mucho a acertar con la medicación y a que el afectado sobrelleve la enfermedad con más tranquilidad.
El tratamiento no se impone sino que se 'negocia'.

La comunicación entre el médico y el paciente es esencial en la terapia del Parkinson


F) Hago una reflexión

Se desconocen las causas de la enfermedad
No existe una prueba o test que certifique la enfermedad

Se llega a la conclusión de que una persona tiene la enfermedad mediante análisis por descarte de otras enfermedades, la evidencia de alguno de los síntomas y sobre todo POR LA COMUNICACIÓN DEL PACIENTE.

Es evidente que la comunicación del paciente es clave para determinar la enfermedad y grado de la misma.

Pero como ejerce el paciente su protagonismo, en los inicios del diagnóstico, ¿es consciente el paciente de esta facultad?

¿Estamos educados para orientar al profesional a fin de que conozca el alcance de la enfermedad y nos plantee la conveniencia, negociada, de uno u otro tratamiento?

¿O por el contrario dejamos toda la responsabilidad en manos del profesional?
Última Edición: 7 años 3 meses antes por Miguel Angel.
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7 años 3 meses antes - 7 años 3 meses antes #4 por adminucp
adminucp respondió el tema: Re: Estrenamos primer debate - Relación Medico Paciente
Esta noche primer debate monográfico en el CHAT de UCP a las 22:00 horas (Hora de España GMT +1, seguimos con horario de invierno)
A continuación os recuerdo las reglas básicas para tener una conversación accesible para todos:

Para que el debate se realice organizadamente deben respetarse las siguientes condiciones:

1.Debe existir un moderador independiente de quien haya propuesto el tema;
2.Los participantes deberán exponer su opinión por turnos;
3.Cuando el exponente finalice deberá escribir: FIN, lo cual habilitará al moderador a cederle el turno al siguiente exponente. Y así sucesivamente siguiendo el orden descendente de la columna de la derecha (participantes).
4.Los participantes deberán abstenerse de interrumpir a quien está emitiendo su opinión antes de que éste finalice.
5.Una vez que cada exponente haya dado su opinión sobre el tema a tratar, se podrá iniciar una nueva ronda de réplicas, también por turno. Para ellos los participantes interesados en hacerlo deberán solicitarlo por privado al moderador.
6.No está permitido agredir o descalificar a ningún participante, ya que el objetivo del debate es el de aunar opiniones, escuchar y ser escuchado, teniendo en cuenta que el pensamiento de cada cual está basado en su experiencia particular, y como somos seres únicos e individuales es muy común que se difiera en el punto de vista sobre un mismo tema.

El leer la opinión del otro y viceversa, hace que nos acerquemos, que nos conozcamos y comprendamos mejor al otro.
Estando todos en busca del mismo objetivo, el lograr acercar posiciones implica estar mejor preparados para hallar las mejores soluciones.

Para participar hay que acceder a la Sala DEBATES.
Primero hay que pulsar el botón SALAS


Luego seleccionar DEBATES
Última Edición: 7 años 3 meses antes por adminucp.
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