TERTULIA DE AMIGOS
Desde hace años, los lunes nos solemos reunirnos amigos/as un día a la semana, dándole el nombre a estos encuentros “La tertulia de amigos”, en la que casi siempre nuestros diálogos son amenos e instructivos, estos se basan en intentar conseguir mejor control para nuestra mente y aunque no siempre estamos de acuerdo, si alguien nos escuchara, creería que el coloquio son discusiones, cuando en realidad es dar cada uno su opinión del tema tratado y para terminar , como broche de oro, es la comida juntos.
En el 2002 decidimos visitar parajes de la Sierra de Guadarrama, esas montañas que creí que ya no podía visitar por mi larga enfermedad de Parkinson, sorprendida comprobé que estaba equivocada... ¡¡que si podía ¡!
En el periodo que duro el senderismo vi parajes maravillosos unos ya visitados y otros desconocidos por la mayoría. Mi marido conocedor de la sierra por ser senderista era nuestro guía, escogiendo marchas suaves por ser todos jubilados
PRIMER DIA DE SENDERISMO….. HABLANDO CON LAS MONTAÑAS
Apenas eran las once cuando ya habían llegado todos al punto de encuentro, doce en total.. y alguien pregunto.... ¿dónde nos llevas hoy y mi marido contesta, al pantano de Navalmedio
Hacía mucho tiempo que no hacia esta excursión, alce mi vista hasta la cima y la vi muy alta pero no me asuste, mire el reloj, era la hora de mi pastilla y no la necesitaba, la alegría de saber que no tendría (YUYUS) off hizo que entonara una canción
Creo que mi manera de ver las cosas (sobre todo en lo que se refiere a la naturaleza) ha cambiado ya que lo que antes me parecía bonito hoy lo encuentro maravilloso, y es que mi positividad es extremada y aunque la enfermedad es dura, también lo es, mi fuerza y mi capacidad de aguante
Llegamos al punto de inicio. El pantano tenía poco agua, no pregunte
hasta donde iríamos, ¿para qué? ... sabía que disfrutaría del camino y dejando me llevar por mi presentimiento seguí adelante.
Una de las cosas que me hacía sentirme bien era que mi marido ni nadie se preocupara de mi, y eso hizo que me sintiera una más entre todos..y sentirse enferma con treinta y nueve años con ella ya es un triunfo
La excursión duro dos horas y media y la subida hasta el “árbol encadenado” fue fuerte pero el ir haciéndola en zig zag no nos resulto muy difícil. La inmensa vegetación daba más belleza del paisaje.
El amarillo de los piornos se mezclaban con el morado del cantueso los castañoss y los pinos, las zarzas de moras los rosales salvajes, habían nacido en grupito, como si de familias se tratasen…si pensé que era obra del hombre me equivoque ya que era lógico que la tierra más cercana su especie estuvi
era impregnada de sabia de las plantas que nacieron antes, cambiando con diferentes tonalidades la montaña, destacando entre ellos el verde brillante de los acebos.
Si nadie noto mi cansancio fue porque como siempre aguante y puse sonrisa a mis labios, y seguí tirando p` adelante
Contemplando la montaña y disfrutando de la excursión llegamos, a un pino enorme y a su tronco le rodea una cadena de gruesos eslabones con el epígrafe que dice “A SU QUERIDA MEMORIA 1840-1924”. Es el homenaje de recuerdo a un montañero después de su fallecimiento. Desde allí y aprovechando el descanso que nos permitió un pequeño tentempié pudimos contemplar plenamente la belleza del entorno doblemente ya que mi marido hace circuitos y volvimos por otro sitio
La bajada fue un poco más difícil por su pendiente tan pronunciada... y a pesar de gozar de la independencia de sentirme uno más, cuando la pendiente era escabrosa, mi marido se paraba a que yo bajara (haciendo como si no me esperase), y dándome un beso en la mejilla me decía al oído ERES UNA JABATA, Posiblemente la frase no sea muy bonita, pero para mí era como un coro de Ángeles que reconocían mi esfuerzo
De nuevo en el punto de partida, pregunto los kilómetros andados, y aunque lo considero una tontería, pero estos influyen en mí positivamente, aunque siempre me parecen pocos por el esfuerzo realizado Como alguno se lo preguntara fueron ochos kilómetros aproximados entre subida y bajada
El que yo haya sido una JABATA, como dice mi marido el triunfo no es solo mío … A mi me corresponde la valentía de haber decidido ir sabiendo que mi Parkinson ya no me pide permiso para atacar, son tantos años, que se puede presentar en cualquier momento